Cada vez que llegaba el verano, mi marido y yo siempre ibamos a la misma piscina. No, no era la del pueblo donde vivimos. Trabajé cuatro años en la secretaría del colegio y los niños no se cortaban cada vez que me veían, y gritaban a sus familiares que yo era del colegio... así que desde el primer verano le dije a mi marido que prefería ir a otra piscina. Aún ahora, tres años después siguen mirándome y cuchicheando, que queréis, pero me ponen muy nerviosa. Soy de ciudad, de Madrid, donde todo el mundo es un extraño y tan normal, y para mi no es normal y me agobian mucho. Este año, con la niña buscamos la tranquilidad más que nunca y la piscina a la que vamos tiene eso. Nunca hemos estado en la zona de los niños, pero el resto es muy tranquilo y es fácil estar relajado. Hace unos días quisimos ir pero había una competición regional, así que tuvimos que buscar otro lugar y fue entonces cuando a mi marido se le iluminó la bombilla y pensó en que las Playas del Vicario podrían estar mu...