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Mis días en el hospital


Durante las primeras semanas del blog os conté como fue mi parto, lo dividí en tres partes para no hacerlo muy pesado (podéis leerlo aquí, aquí y aquí). En total estuve 3 días ingresada en la planta de ginecología en vez de en la de maternidad, ésta estaba hasta arriba de recién paridas y no había más hueco.

Aunque me cambiaron de planta porque la de maternidad estaba hasta arriba, no creais que estaba en una habitación para mi hija y para mí. No. Compartía habitación con una señora con problemas ginecológicos. Aunque las habitaciones del hospital son todas iguales, las de maternidad tienen las cunas y el mueble cambiador para los bebés, en ginecología no. Pero por lo visto era mejor compartir la habitación con esa señora, en vez de con otra mujer y su bebé...


La primera vez que fuimos a cambiarle el pañal a la niña tuve que sacar yo todas las cosas que había metido "por si acaso", cambiador, crema, toallitas... Y mi marido tuvo que ir 2 veces a pedir pañales. La enfermera de turno le dijo, que estarían allí en la habitación, él contestó que no y le aseguró que se los llevaría enseguida. No fue así y media hora después tuvo que volver para que se los dieran.


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Cuando me subieron de paritorio, una enfermera me ayudó a ponerme la primera compresa (tela el tamaño que tienen!!) y me fie de que estaba bien puesta. Me bajé a neonatos en silla de ruedas porque aún tenía la pierna algo dormida. Cuando volví a la habitación, la silla, mi camisón y todo parecía de una pelicula de terror de como lo había dejado. ¿Y la compresa? Casi ni se había manchado, imaginad como me había ayudado la enfermera. Más tonta yo por fiarme de ella, vamos.

Seguí manchando muchísimo y las compresas no daban a basto, aunque yo me cambiaba muy amenudo. Así que cada dos por tres se manchaba el camisón y usaba otro... En una de estas, le dije a mi hermano que por favor fuese a pedirme algún camisón más. Y se los dieron, pero de los que usan todos los enfermos, de los abiertos por detrás. Les dijimos a las enfermeras que así no podía darle el pecho a la niña bien y su respuesta fue "pongase el camisón del revés". ¿En serio? Como vieron mi cara me dijeron, que me pusiera uno bien y el otro del revés, así no se me vería nada. Seguían apañándolo...

Más tarde mi marido bajó a maternidad y una enfermera le dió tres camisones con sus botoncitos por delante para que pudiese darle bien el pecho a la niña. A medio día del día siguiente ya no me quedaba nada más que el puesto. Mi hermano bajó, como había hecho mi marido la noche anterior, y la enfermera de ese turno le dijo que esos camisones eran para las mujeres de maternidad. Él le explicó que yo estaba en la otra planta porque no había sitio en esa y que arriba no me daban de esos camisones. ¿Sabéis que le dijo? Que lo sentía pero que tendría que pedirlos en el control de mi planta... Los pedimos y nunca llegaron. Cada vez que me sentaba o algo tenía que remangarme el camisón, sentarme enseñando las bragas a la señora con la que compartía habitación y a sus visitas. Así conseguí no manchar el camisón en todo el día, pero imaginar la situación.

Menos mal que cuando cambiaron el turno y pasó la enfermera nueva a verme vio como estaba sentada, me miró extrañada y le expliqué lo ocurrido. Me llevó tres camisones en seguida.

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Cuando Alba estuvo en neonatos, en la toma de las 12 me dijeron que me esperase que iba a pasar la pediatra y que nos daría información... Y esperé y esperé. Sobre las 13 intenté entrar para preguntar, porque llevaban un rato sin llamar a ninguna mamá y una enfermera me echó de allí sin dejarme explicar. Esperé más e intenté volver a entrar, deseando no ver a la enfermera anterior, pero ahí estaba como un perro guardían. Pero esa vez no me callé y le dije que estaba esperando al pediatra y que hacía rato que no salía nadie. Me dijo la buena señora, que me esperase, que ya saldría a llamarme. A las 14 aún no me habían llamado y sólo quedaban allí las madres esperando a entrar a las 15 a dar de comer a sus bebés. Mi cabreo fue a más y volví a entrar, esta vez iba dispuesta a pegar cuatro voces a quien hiciese falta.... No dejé ni hablar a la enfermera de antes, vino otra y me dijo que la pediatra ya había acabado de hablar con las familias, pero que iba a buscarla enseguida. Casi veinte minutos después aparece una doctora, me llama y me dice que es la pediatra, que lo siente, pero que se había olvidado de Alba... ¿cómo dices? Os juro que si no la puse a parir fue por todos los bebés que había allí y que no tenían culpa, la primera mi hija.

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Estas son algunas de las cosas que me pasaron en el hospital. Desde luego creo que deberían cambiar muchas cosas. Empezando por que sigo creyendo que es mejor que si hay que compartir habitación, sea en maternidad y no en ginecología ya no por la comodidad de los bebés y las mamás, es por que la gente respeta más las horas para visitarles que al resto de enfermos, lo digo por experiencia, que a la señora con la que compartía habitación fueron a verla sus hijos y todo el mundo a la hora de comer, cuando yo intentaba descansar.

No voy a decir lo que pienso de la atención de algunos médicos y las enfermeras que nos atendieron a ambas, porque desde luego no pararía y no diría cosas bonitas. Pero es para que se lo hagan mirar, vamos.


Y a vosotras ¿os pasaron cosas así durante vuestro ingreso?

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