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Llegó el destete. Adios lactancia


Creo que todas las mamás que damos el pecho, que la lactacia ha ido bien y no hemos tenido problemas, que hemos estado cómodas con ello, cuando llega el momento del destete nos da una punzada en el corazón... Al menos así lo he sentido yo y más si tenemos en cuenta que ha sido un visto y no visto el proceso.





Desde que empezamos con la alimentación complementaria, dejó de hacer tantas tomas. Desayuno, comida, merienda y cena, aún había días que las dejaba en 3 ó 2 nada más. En esos momentos sabía que el destete llegaría en cualquier momento, pero no me esperaba que fuese a ser como ha ocurrido.

Hace unos días os contaba como nos fueron los primeros días de guardería, que al tercer día se puso mala con unos mocos terribles y con conjuntivitis. La pobre no podía respirar por la nariz de la congestión que tenía, así que mamar le resultaba un poco difícil porque se ahogaba, pero seguía intentándolo hasta que un día no quiso, pero no insistí porque veía como le costaba respirar al engancharse.

Y así pasaron los días... casi tres semanas de mocos y dos semanas sin mamar. Cuando parecía que estaba mejor y comenzaba a respirar por la nariz, le ofrecí teta, ella no se negó, pero tras dos "chupaitas" se quitó y no me hizo más caso. Probé varias veces ese día y nada, ya no le hacía ni caso, incluso se llegaba a enfadar.

En mí quedarán estos ratitos tuyos y míos

Finalmente llegué a la conclusión de que 16 meses después mi niña ya no quería más pecho y el destete había llegado en el mismo momento que lo hizo la primera itis en esta casa. Me invadió una pena tremenda porque esos ratitos ya no se repetirían más. Sí, la lactancia tiene sus pros y contras y uno de éstos es que en ocasiones es bastante exclava, pero, para mí, los pros son tantos y tan buenos que compensan todo lo demás.

Hace apenas dos días, justo antes de prepararle la cena se tiró sobre mí y volvió a subirme la camiseta como lo hacía cuando quería mamar. Yo me quedé anonadada y parada unos segundos, pero no se la negué. Me acabé de descubrir para que ella pudiera enganchase, pero cuando lo hizo, se quitó en seguida, me miró y dándome con el dedito en el pezón soltó un '¡eh!', como diciendo 'donde está la leche' que nos dejó muertos a su padre y a mí, y se sentó de espaldas a mí.

Os juro que a la vez que me reía de su reacción me dio una punzada en el corazón. En ese momento si que me dio un bofetón la realidad del destete. Había llegado para quedarse, sin periodos de adaptación, ha sido un aquí te pillo-aquí te mato en toda regla...

¿Cómo habéis llevado el destete vosotras? ¿Habéis sentido esa punzada por el fin de la lactancia?

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